jueves, 20 de octubre de 2011


Lo podríamos llamar "El secreto de Juan Pablo II"

¿Cuál ha sido el secreto de este Papa?

¿Por qué ha podido mover el mundo como si fuera un a tabla de ajedrez?

Para responder daremos uso a una pequeña anécdota que a nuestro parecer puede arrojar luz sobre estas interrogantes. En una ocasión, no hace mucho tiempo, un periodista entrevistó a un cardenal del Vaticano: "¿Qué piensa usted de Juan Pablo II?", si se quiere fue una pregunta un tanto general. Y el Cardenal del Vaticano le respondió con claridad. Sin duda alguna, el hoy beato Juan Pablo II, era un hombre muy de la Tierra y muy de Dios. Hasta en algunos momentos de su vida pareciese que no sólo quería "seguir" a Jesucristo, sino
que quería dejarle entrar -a través de la oración y los sacramentos- hondamente en su corazón; permitiendo de una forma tal que Cristo vivirá en él y actuara desde su interior. Así, desde este lazo de amor se explica la gran atracción de este Papa, que fue como un imán, no sólo para millones de jóvenes que acudieron puntualmente a sus citas, sino para gente de todas las edades y condiciones: que pudieron experimentar la bondad de Cristo en su presencia. "Es un hombre sumamente peligroso," a lo que el periodista muy estupefacto de tan denunciante respuesta no le quedo más que responder "¿Por qué es peligroso?". Y el cardenal con una sonrisa en sus labios le dijo de manera afirmativa: "Confía completamente en Dios," señalando, probablemente, una de las actitudes más características y profundas de este hombre que supo amar y dar su vida por el evangelio.

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